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Posts Tagged ‘New York Dolls’

Dancing Backward in High Heels. La vuelta de los New York Dolls

 

Dos años después de la publicación de su último álbum  – Cause I Sez So (2009) – los New York Dolls vuelven a asomarse al panorama musical con Dancing Backward in High Heels, su nuevo trabajo programado para salir a la venta a partir del 15 de marzo.

Una vuelta que algunos esperábamos para poder ver si han conseguido traer a éste 2011 por fín ese sonido tan propio con el que revolucionaron los años 70.

Lista de canciones.

01. Fool For You Baby
02. Streetcake
03. I’m So Fabulous
04. Talk to Me Baby
05. Kids Like You
06. Round and Round She Goes
07. You Don’t Have to Cry
08. I Sold My Heart to The Junkman
09. Baby Tell Me What I’m On
10. Funky But Chic
11. End of the Summer

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L.U.V. (From Paris With Love) (1974) New York Dolls

No considerado dentro de su discografía oficial, éste From Paris with love es, para algunos melómanos del grupo, el álbum más completo de los New York Dolls. Grabado desde la capital francesa en 1974 recoge el verdadero sonido del grupo en un directo demoledor sin retoques y dónde se escucha la electricidad de sus instrumentos.

NEW YORK DOLLS – L.U.V. FROM PARIS WITH LOVE

1. Introduction
2. Personality Crisis
3. Bad Girl
4. Looking For A Kiss
5. Give Her A Great Big Kiss
6. Stranded In The Jungle
7. Pills
8. Vietnamese Baby
9. Trash
10. Chatterbox
11. Puss N’ Boots
12. Hoochie Coochie Man
13. Jet Boy

 

 

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Johnny Thunders. 23 de abril de 1991

26 abril 2010 1 comentario

El pasado viernes, 23 de abril, ninguno de los periódicos que pude ojear hacía ninguna referencia. Quizás por qué fuese considerada como una simple anécdota que no merecía algún tipo de atención.

Sin embargo, no había cabida para esa indifernecia entre sus seguidores como  ilustra la imagen que encabeza éste artículo. Admiración, devoción o autenticidad son algunas de las palabras que aparecen en ésta fotografía tomada en alguno de sus conciertos.

Objeto de culto entre los olvidados, poco mérito se le reconoce a Johnny Thunders por haber sido uno de los protagonistas fundamentales en la Historia del rock, y haberle dado el giro de sonido que necesitaba desde hacía mucho tiempo para volver a estar entre los grandes géneros de la música.

Hace diecinueve años, un 23 de abril, aparecía muerto en un hotel de Nueva Orleans, en circunstancias poco claras y bajo el enigma de si padecía algún tipo de enfermedad (producto de sus prolongadas adicciones) que habían minado sobremanera su aspecto físico, y dejando una pregunta sin respuesta: ¿por qué te fuiste, Johnny?

Hubiera sido interesante mostrar ese asombro en uno de sus conciertos. Lástima que nos pillo a una edad demasiado temprana para descubrir el gran genio que era ¿verdad Mclaren?

 

L.A.M.F. (1977) The Heartbreakers

8 marzo 2010 1 comentario

Casi inmediatamente después de abandonar los New York Dolls en 1975, Johnny Thunders y Jerry Nolan formarían The Heartbreakers junto al ex-bajista de Television Richard Hell (sustituido más tarde por Billy Rath) y el guitarrista Walter Lure,

En 1977 bajo el sello Track Records vió la luz su único trabajo, el indispensable L.A.M.F. (Like A Mother Fucker), un disco  para entender el cambio de sonido sufrido por un rock´n roll en horas bajas.

  1. Born to lose
  2. Baby talk
  3. All by myself
  4. I wanna be loved
  5. It´s not enough
  6. Chinese rocks
  7. Get off the phone
  8. Pirate love
  9. One track mind
  10. I love you
  11. Goin’ steady
  12. Let go
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Y entonces Johnny Thunders decidió reinventar el rock

9 febrero 2010 2 comentarios

Con apenas veinte años ya tenía esa fama e idolatría que muchos músicos aún aspiran a tener pasados los treinta. Fue precoz, y toda una figura dentro del rock´n roll tanto para lo bueno como para lo malo.

Para hacerse una ligera idea de quién era, en el ámbito personal,  basta con reseñar el anuncio que en su día enviaron los Sex Pistols a la revista Melody Maker cuándo se encontraban buscando un segundo guitarrista para la banda: “Se busca guitarrista, no mayor de veinte años y que no se vea peor que Johnny Thunders”.

Y es que para John Genzale, su verdadero y a la vez poco artístico nombre, la vida era un non stop constante de alcohol, drogas… o como Leee Childers acertó a calificar: “No era sólo adicto a la heroína. Era adicto a la adicción”.

En la faceta musical, era todo un prodigio de técnica que reinventó la figura del guitarrista, hasta ese momento mera comparsa en las actuaciones dónde las miradas quedaban fijadas en el cantante en la mayoría de los casos, con sus movimientos  exagerados y su mítica mueca, símbolo de rebeldía, más tarde adoptada por su discípulo más aventajado, Sid Vicious.

Era joven, maleducado, con una vida desordenada  y era miembro del grupo del momento, los New York Dolls. Un cócktel explosivo  que atraía la predilección de los fans. Por qué no representaba ningún papel ni fingía ser un personaje. Su actitud era así (de simple o de compleja, según se mire) tanto dentro como fuera del escenario.

En compañía del batería, Jerry Nolan, abandonó los Dolls para, tras reclutar de Television a Richard Hell, crear The Heartbreakers y, casi él solo, regenerar el decadente sonido rock y plasmarlo en el único disco del grupo, L.A.M.F. (1977) con temas como “Get off the phone”, “One track mind”,Born to lose” o la espectacular “Pipeline”, una pieza única para aquellos que adoran las notas de una guitarra eléctrica.

Sin embargo su prolongada drogadicción – esa que nunca pudo superar – fue desgastándole y le esperó para llevárselo en una habitación de Nueva Orleans en 1991 y, con 39 años, llevarse también todas las lecciones e innovaciones que le quedaban por impartir.

Steve Jones en The Filh and The Fury: “Para mí, Thunders era lo máximo. Visto ahora me arrepiento de haberle imitado, por qué yo ya tenía mi propio estilo”.

Con los New York Dolls la música dejó de ser un juego

5 febrero 2010 Deja un comentario

Eran capaces de conseguir una buena crítica o de causar una sensación espantosa.  En lo único que ponían de acuerdo a todo el mundo era que no dejaban a nadie con una opinión indiferente.

Llevar esa nota de ser casi inclasificables fue el gran éxito de los New York Dolls. Sus zapatos tacón o plataformas, sus vestidos ajustados, pelo crepado y, en ocasiones, su maquillaje, se alejaban del estilo glam de los Bowie, Roxy Music o T-Rex mientras que su sonido distorsionado, eléctrico que plasmaban las guitarras de Sylvain Sylvain y Johnny Thunders chocaban con los golpes de bajo de Arthur Kane lo llevaban un paso más allá del hard rock a la vez que David Johanssen – físicamente bién parecido a Mick Jagger – ponía la voz y letra en esas canciones y – primero Billy Murcia, luego Jerry Nolan – la batería era el trasfondo intermedio entre el resto de instrumentos.

El primer impacto de nivel causados por los Dolls tuvo lugar en Londres cuando (aún cuándo todavía no habían editado ningún álbum) viajaron a Londres para telonear a  Rod Stewart, una de las grandes estrellas del panorama musical del momento.

Cuando volvieron a los Estados Unidos – sin el tristemente fallecido Billy Murcia, su batería – los Dolls se habían convertido en un fenómeno de primera línea y comenzaban a  escuchar ofertas de discográficas atraídas por el ambiente que a su alrededor estaban generando.

Finalmente el sello Mercury lanzó en 1973 el álbum del grupo bajo su mismo nombre, New York Dolls. Un disco que, escuchado en retrospectiva  y comparado con el segundo trabajo Too Much Too Soon de 1974, era más suave y fino que el agresivo sonido que eran capaces de generar.

Tan intenso fue todo desde el principio como se diluyó la esencia de aquello al final.

El grupo decidió apostar como manager por un, hasta el momento, desconocido inglés llamado Malcolm McLaren, que había aterrizado en Nueva York fascinado por la nueva escena gestada en la ciudad y recopilando ideas de estética y actitud que, poco después, introdujo en los Sex Pistols.

Las extravagantes puestas en el escenario de McLaren  no dieron el resultado esperado, más bién lo contrario. Las discográficas se asustaron cuándo los Dolls aparecieron tocando vestidos de rojo y una bandera con el martillo y la hoz de fondo, demasiado para encontrarse en plena Guerra Fría.

En 1975 la formación original se separó con la idea, para muchos y no para otros, que fueron un eslabón entre una generación (la del rock de los sesenta) y otra (el punk de mediados y finales de setenta). En eso, tampoco dejaron indiferente a nadie.

Fueran dónde fueran, a los Dolls les rodeaba una escena, la gente los estaba esperando

(Bob Gruen en Por favor mátame. La Historia oral del punk).

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